
Una experiencia en el mundo coral, al igual que en otras disciplinas dentro de la música, es una actividad que, paralelamente a lo propio del canto, desarrolla una infinidad de capacidades. Algunas muy renombradas como el sentido del ritmo, el oído, la coordinación a nivel motor, la disciplina, la memoria… Pero hay otras muchas que podríamos considerar aún más interesantes si cabe. Entre ellas podemos contar el desarrollo de la imaginación, el compañerismo y el trabajo en equipo, el crecimiento y la expansión de la propia personalidad, la relación con los demás, la percepción de lo estético y lo bello, el desarrollo del sentido de la proporción y el reconocimiento de estructuras abstractas…A dichas capacidades se les une lo que es específico del arte, y quizás lo más importante, lo relativo al espíritu.
|
La voz es el instrumento por antonomasia, ¡todos tenemos voz! y para emular el oficio del mismísimo Orfeo sólo tienen que venir y cantar. |
La Escuela Coral de Madrid les abre una puerta que les llevará al mundo del arte, a la nobleza del canto, la magia de la música y, por supuesto, a la indescriptible emoción del escenario. |
|
||||||||||||||