
Voces en el Aire: El Vuelo Musical del Coro ConSonante
En la geografía de nuestro festival Canta Navidad 2025, la Parroquia de Nuestra Señora del Aire se convirtió, el pasado viernes 12 de diciembre, en un espacio donde el tiempo pareció suspenderse.
Bajo la dirección de José Mena Polo, el Coro ConSonante presentó un programa que, más allá de la felicitación navideña, propuso un ambicioso recorrido por la historia y la sensibilidad de la polifonía universal.1
Un Puente entre el Nuevo y el Viejo Mundo
La velada comenzó con un retorno a las raíces coloniales y renacentistas. Desde los ecos procesionales del Hanacpachap (recogido por Pérez Bocanegra) hasta la sobriedad mística del Iesu dulcis, atribuido a Tomás Luis de Victoria, ConSonante demostró un rigor técnico capaz de habitar la solemnidad. Esta pincelada sacra se vio complementada por la frescura de Teresica hermana de Mateo Flecha -el viejo-, conectando la liturgia con el espíritu humano más vibrante.
La transición hacia sonoridades contemporáneas fue fluida y sugerente. Obras como el Alleluia de J. Carter y el Pulchra es tu Maria de A. Smith permitieron al coro explorar texturas modernas, donde la armonía se vuelve más densa y envolvente, preparando el oído para el corazón emocional del concierto: el espíritu de la Navidad.
El Sello de la Escuela: la composición y el arreglo
Uno de los pilares de este concierto fue la presencia de versiones corales que ya forman parte del patrimonio de nuestra institución. El público pudo disfrutar de la profundidad y la melancolía de la Tonada para dos tristezas, de Ignacio Izcaray presentada bajo el arreglo de José Mena Polo.
Como ya es un hilo conductor en esta edición del festival, volvió a resonar el aguinaldo «El niño está dormido», la obra de Mena Polo que, tras décadas de espera, se ha convertido en el símbolo de esta Navidad para la Escuela. La interpretación de ConSonante aportó una nueva dimensión polifónica a este texto que celebra la protección y la ternura en la cuna de seda.
Cierre Vibrante y Solidario
El tramo final del concierto fue una celebración del ritmo y la tradición oral. Con piezas como Repica y repica el panderu y la icónica Esta bella noche, el ambiente de la parroquia se transformó en una auténtica fiesta de hermandad. No faltó el homenaje al maestro Alberto Grau con su arreglo de El gallo, una pieza que exige una vitalidad y precisión rítmica que ConSonante resolvió con maestría.
El broche de oro, fuera de programa, llegó con el bis de Candelaria hermosa, en un nuevo arreglo de nuestro director que dejó al público con una sensación de calidez y pertenencia.
Coro ConSonante no solo ofreció un concierto de Navidad; nos invitó a un viaje por la «arquitectura del encuentro», demostrando que nuestra voz es el instrumento más capaz de unir épocas, territorios y sentimientos.