
En el tramo final de nuestro festival Canta Navidad 2025-2026, la Parroquia Santo Cristo de la Misericordia fue el escenario de un encuentro tan singular como enriquecedor. El pasado viernes 19 de diciembre, el público madrileño fue testigo de un entramado de voces donde se cruzaron dos mundos: el vigor del folclore latinoamericano y la delicada filigrana de las texturas femeninas universales.
Divertimento Vocal: El Latido de un Continente
Bajo la dirección de Óscar Galián, el coro mixto Divertimento Vocal desplegó su misión de difundir la riqueza musical de Latinoamérica. No fue solo un concierto, sino una auténtica lección de cultura viva. Galián, con un enfoque didáctico que el público agradeció profundamente, fue desgranando el significado de los términos y ritmos que habitan piezas como el Aguinaldo Indígena o la vibrante Parranda Jíbara.
Uno de los momentos más especiales fue la explicación del instrumento nacional de Venezuela (el cuatro), cuyo sonido transportó a los asistentes directamente al corazón de la Navidad caribeña. Desde la energía del Festejo de Navidad hasta el entrañable bis de El burrito de Belén, Divertimento demostró que la polifonía es el vehículo ideal para celebrar la identidad de un pueblo.
Donne in Música: La Pureza de la Trama Femenina
Como contraparte perfecta a esta explosión de ritmo, el coro Donne in Música, dirigido por Camilo Rojas, ofreció una exploración de las capacidades expresivas de la voz femenina. Su programa fue un viaje por el misticismo y la luz, destacando una interpretación conmovedora del Ave Verum de Fauré. Las voces flotaron en la nave de la parroquia con una devoción casi tangible:
“Ave verum corpus, natum de Maria Virgine… Tu nobis miserere. Amen”

Rojas también intervino para contextualizar un repertorio que navegó entre lo sacro (O magnum mysterium) y lo tradicional (Desembre congelat), logrando que el público comprendiera la urdimbre sonora que se estaba tejiendo en el altar. Fue una muestra de cómo las texturas femeninas pueden dotar de una nueva dimensión a clásicos como No despierten al niño o Pescador.
Una Comunidad que no quería irse
A pesar de ser dos propuestas estéticamente alejadas, la armonía entre ambos grupos fue total. El concierto se extendió una hora más de lo previsto, pero lejos de causar fatiga, el tiempo pareció volar entre explicaciones, risas y aplausos. La gente salió de la parroquia con esa alegría contagiosa que solo se consigue cuando la música se explica y se siente al mismo tiempo.
Este encuentro nos recuerda que nuestra Escuela es, ante todo, un espacio de convivencia donde el rigor de la música universal y la pasión del folclore pueden habitar bajo un mismo techo para felicitarnos la Navidad.