SONIDOS EN PAPEL

DANTE ANDREO

compositor y director coral
Dante Andreo es una de esas figuras del panorama coral prácticamente omnipresente, tanto en España como en Latinoamérica. Es raro el coro que no ha cantado una de sus composiciones o que no ha realizado con él un taller. Los coralistas y directores saben que su música es sinónimo de calidad y, por tanto, una apuesta segura en un repertorio. Sin embargo, y a pesar de ser una persona sumamente activa en el mundo coral, este argentino afincado en Madrid reclama que la labor del compositor es aún un espacio poco conocido y valorado.
Dante Andreo
fotos: Marco González del Pino
«EN ESPAÑA no se puede vivir de la composición y, mucho menos, de la composición coral»

La de composición es una profesión de gran peso intelectual, mucho tiempo a solas… ¿Cómo encontró su vocación?
El oficio de compositor me ha acompañado durante toda mi vida. No es una culminación de toda una carrera de actividad artística respecto al mundo coral. Siempre compuse por necesidad. Durante mi vida fui cantante, luego director y, finalmente, compositor. Pero, como digo, esta faceta no la he desarrollado en exclusividad, sino que ha cumplido una función práctica, complementando mis actividades profesionales. 

Háblenos un poco de sus estudios y su formación.
Aunque he dedicado toda mi vida a la música y, concretamente, a la música coral en sus distintos aspectos, no me considero un músico profesional en el sentido de que no hice una carrera continua y completa en un conservatorio obteniendo el título correspondiente. Mi carrera es por pura vocación. Me considero un artesano de la música. Y aunque en las distintas etapas he estudiado con personalidades, me considero un músico autodidacta.
Nací en Argentina y los primeros estudios musicales fueron en la Universidad Nacional de Córdoba, provincia de donde yo provengo. Después me dediqué un tiempo muy largo a ser intérprete y me especialicé en la música antigua española y europea en general, pero especialmente española del Renacimiento y el Barroco iberoamericano.  

«Los compositores no estamos valorados como nos merecemos. El origen del repertorio es el trabajo personal de un compositor y muchas veces ni los mismos cantantes ni los directores valoran suficientemente esto»

¿Qué es lo que le atrajo de esta etapa artística?
Desde muy joven, hasta los 25 años, tuve la suerte de cantar en coros profesionales en Argentina. En esos coros se interpretaba mucha música española y europea en general, particularmente del Siglo de Oro. De modo que tuve contacto con esta música de manera muy natural cuando todavía no era un repertorio que los coros hacían con mucha asiduidad porque era bastante desconocido. Este primer contacto fue un impacto muy grande. Desde esa época, me propuse especializarme y estudiar en profundidad este repertorio, que siempre me pareció muy interesante desde muchas ópticas: no solo como material de repertorio de conciertos, sino también como escuela. 

¿Cómo es su proceso de composición? ¿Tiene algún ritual, sigue unas pautas?
Siempre, el hecho de componer, ha sido un oficio que me ha acompañado. Por ejemplo, empecé haciendo arreglos, armonizaciones sobre melodías tradicionales, antiguas, correspondientes al folclore argentino. Luego, cuando empecé a dirigir coros, inicié mi tarea docente. Por ejemplo, estuve una época trabajando en las Islas Canarias (de 1997 a 2007). También me sentí en la necesidad de hacer arreglos y obras originales para cumplir con las actividades de los coros que yo dirigía.
Pero no es que tenga un ritual, sino que continuamente estoy componiendo. Algunas obras surgen de una necesidad especial que tengo o que me interesa reflejar, y otras veces simplemente sale por otros conductos. Por supuesto que lo primero que hago es tener textos. El soporte musical de una obra coral es el texto, la poesía. Me preocupo mucho por que la poesía que escojo tenga mucha calidad. No necesariamente tiene que ser de un autor muy conocido. Si la poesía me parece interesante, rica en su lenguaje y su contenido, y si se adecúa para la musicalización, entonces la escojo.
Yo compongo sobre distintos aspectos de la música que desarrollo artesanalmente, es decir, no en el ordenador. El primer acercamiento a la obra es en el teclado con un papel pautado y un lápiz. Muchas veces llevo dos o tres obras al mismo tiempo. Cuando tengo bastante concluida la obra, la paso al ordenador y ahí voy trabajando los detalles. Sí podría decir que es muy raro que a una obra le dé un acabado total porque generalmente no me siento totalmente satisfecho con ella. Es bastante normal que la obra quede concluida oficialmente pero que tiempo después la revise.

También hay entidades que le piden obras por encargo. ¿De qué depende que acepte uno y cómo es el proceso de trabajo en este caso?
Los encargos son muy escasos en el mundo coral. Por lo menos, en el nivel que me muevo yo, el encargo es una cosa muy excepcional. Por desgracia, los compositores no estamos valorados como nos merecemos. El origen del repertorio es el trabajo personal de un compositor y muchas veces ni los mismos cantantes ni los directores valoran suficientemente esto. Sin embargo, a mí no es que me interesen tampoco los encargos porque generalmente vienen precedidos de una serie de condicionamientos. Los coros sí que deberían tener conciencia de encargar obras. No siempre tienen que ser remuneradas, pero es interesante que el compositor y el coro tengan una relación directa. 

A pesar de haber estudiado con grandes personalidades, Dante Andreo se considera un autodidacta.

¿Se puede vivir de la composición en España? ¿Cómo es el momento actual de este sector?
No se puede vivir de la composición en España y, mucho menos, de la composición coral. Los coros no tienen conciencia del trabajo que supone componer, que es una actividad esencial. Creo que no hay hábito de fomentar un repertorio actual de calidad y adecuado para los conciertos. Tampoco se apoya en los medios oficiales. En los concursos o en las subvenciones que da el Ministerio de Cultura, la SGAE, etc., siempre hay un predominio exagerado, por ejemplo, en la cuantía de los premios de las composiciones orquestales de gran formato. 

Sus obras son interpretadas por coros de todo el mundo, encabezados por grandes directores. ¿Qué siente cuando oye alguna de sus obras en directo o grabada y colgada en internet?
Cada vez es más complicada esta situación porque los compositores no tenemos en muchos casos acceso a los coros que van a interpretar nuestras obras. Es evidente que las obras están editadas y que los coros son muy libres de cantarlas o no. En primer lugar, tengo que ser muy agradecido porque, efectivamente, hay muchos coros en el mundo que cantan mis obras. Esto es un privilegio y me siento muy honrado, pero, obviamente, no siempre estoy de acuerdo con la interpretación que se hace de mi música y eso ya escapa a mis posibilidades de control. Pero también hay grandes coros que interpretan mi música. Es por eso que me he propuesto en los últimos años que algunos coros que conozco hagan una grabación de un CD con obras escogidas por mí que ellos interpretan y que yo pueda controlar de alguna forma la manera de interpretar.
Las dos primeras experiencias han sido con Camerata Lacunensis, un excelente coro de cámara de la Universidad de La Laguna en Tenerife dirigidos por José Herrero. Con ellos grabamos dos CD. El primero se llamó Dante Andreo. Música coral sobre poetas canarios. Luego hicimos un segundo CD sobre música religiosa a cappella, que se llama Angelus. En este CD hice una selección de mi música religiosa para coro de cámara. El próximo proyecto es con un coro de Andalucía. Se va a llamar Canto a los poetas andaluces

«Mientras no haya una política clara y contundente sobre mantener la música como uno de los ejes fundamentales de la creatividad para los niños, va a ser muy difícil mantener un movimiento coral importante como existe en otros países de Europa»

Hablando de literatos, tiene obras musicales con textos de grandes poetas españoles como García Lorca, Machado o Alberti, entre otros. ¿Qué encuentra en estas letras que le inspire?
Siempre fui un gran amante de la poesía y siempre me impresionaron mucho, sobre todo, los grandes poetas españoles del siglo pasado, con alguno de los cuales tuve alguna relación o conversación, como con Alberti. Mi gran poeta admirado es Lorca porque, además de la música, me gusta mucho el teatro. La música coral no es estática, no es solo un producto de la voz, del sonido, sino que también es danza, representación, teatro… En estos grandes autores hay una simbiosis y una síntesis de todas las artes integrales. Estos grandes autores son parte esencial de nuestra cultura iberoamericana.
Por otro lado, otra de las características de la poesía que yo escojo para musicalizar es que tiene que ser muy expresiva, conceptual, imaginativa… En mi caso son muy importantes las imágenes. Mi música es muy visual. Me gusta que la poesía también sea visual, que tenga colores, densidades, transparencias, etc. Creo que estos grandes poetas lo logran, especialmente Lorca. Además, tienen que ser poesías breves, porque los textos largos son muy difíciles de musicalizar. Manipular la poesía, que de por sí ya tiene su propia música, no es sencillo y, en principio, te sientes como profanando ese material. 

¿Cuáles son sus mayores influencias musicales? ¿Qué compositores, obras, intérpretes le apasionan?
No puedo hablar de compositores, pero sí de periodos. Hay dos que me parecen especialmente ejemplares y que siempre fueron modelos para mis composiciones: el Renacimiento y el Romanticismo. En ambos, los compositores explotaron al máximo la voz humana como instrumento, técnica y expresivamente. Mi gran modelo es el Renacimiento por el aprovechamiento de la voz humana, el equilibrio entre las voces, la perfección formal de las obras, la perfecta conjunción entre el texto y la música, cosa importantísima en una obra coral.
Y el Romanticismo en la cuestión vocal, en la música coral, vuelve a recuperar esa idea. En esta etapa tengo que destacar la figura de Johannes Brahms. El siglo XIX con el lied, como lo fue el madrigal en el Renacimiento, son el ejemplo de la perfección y de la conjunción entre música y texto. 

«Me llama la atención ver muy pocos directores y cantantes en los conciertos de coros»

El Grupo Vocal Gregor es su buque insignia, con el que ha hecho una de las mayores labores de difusión de la música antigua. ¿Qué ha supuesto para usted haber llevado este repertorio por más de treinta países?
Fundé este grupo primero en Argentina; luego también en México, en un periodo de seis años en los que estuve viviendo allí, y más tarde los refundé en Madrid cuando llegué en el año 81. Este grupo me ha permitido entrar en contacto con este repertorio tan rico del Renacimiento y, especialmente, del Barroco iberoamericano. Precisamente, viviendo yo en México del año 75 al 80 es cuando se empezaban a hacer las primeras investigaciones y transcripciones de todas las obras conservadas en las catedrales de México, Colombia, Perú, Bolivia, Guatemala… Ese riquísimo patrimonio que comparten España e Iberoamérica era desconocido absolutamente hasta ese momento. De hecho, las primeras partituras de esa música que llegaron aquí, y me atrevería a decir que a Europa, las trajimos nosotros. Aquí en Madrid tuvimos la oportunidad de difundirla a través de conciertos, producciones discográficas, conferencias, programas de radio y televisión, talleres… Haber trabajado ese repertorio significó también la oportunidad de haber conocido y haber incentivado a varios otros grupos que, desde ese momento, empezaron a dedicarse a este magnífico repertorio. 

Actualmente, recorre el mundo impartiendo talleres, entre otras actividades. ¿Cuáles son los pilares de su conocimiento que procura impartir y difundir?
Desde que llegué a España empezó a surgir un interés muy grande por la llamada música colonial y también por la interpretación del Renacimiento español. Me invitaron a dar talleres y tuve la oportunidad de conocer muchos coros en la Península, en Portugal y también en otros sitios como Italia, Francia, Reino Unido, etc. Más tarde, empezaron a invitarme en distintos sitios para difundir mis primeras obras corales. Estos son los talleres que he dado en estos últimos años, especialmente desde mi jubilación. 

La poesía que elige Andreo para musicalizar debe ser expresiva, conceptual e imaginativa.

¿Cómo analiza el panorama coral amateur español respecto al de otros países de Europa o de EE UU?
He tenido la oportunidad de ver objetivamente en los últimos 40 años el movimiento coral, y me parece que su desarrollo ha sido un poco dispar en cuanto a las regiones. Sabemos que el norte, en general, y particularmente País Vasco, Navarra y Cataluña, tiene un movimiento coral más desarrollado, mientras que en el sur y el centro no tanto. A lo largo de estos años, y a medida que distintas universidades y conservatorios han ido incentivando y desarrollando carreras de dirección coral, ha habido más interés y más profesionalización en los directores. 

«Los coros no tienen conciencia del trabajo que supone componer, que es una actividad esencial, es el material del repertorio sobre el cual el coro va a trabajar»

¿Qué papel otorga a las federaciones corales?
Las distintas federaciones corales, en general, no acaban de dar el resultado que se proponen por distintos motivos que serían difíciles o largos de analizar ahora. Pero sí considero que el movimiento coral tiene un desarrollo bastante amplio en el país.

Muchas de sus composiciones son para coro de voces blancas. Para usted, ¿cuál es la relación actual del canto coral y la infancia?
Hay mucho interés en cantar, especialmente en la gente mayor, no tanto en la gente joven y de mediana edad. Esto creo que se debe al problema que tenemos en nuestra enseñanza, ya que no se toma la actividad musical en general, y la coral en particular, como un elemento importante de la educación para los niños. Si no se soluciona esto en las primeras edades y no se incentiva la formación de coros de niños, será muy difícil hacerlo luego. Nuestras corales cada vez serán de gente más mayor, lo cual tiene su problemática en cuanto a la continuidad, especialmente en las voces de hombres. Mientras no haya una política clara y contundente sobre mantener la música como uno de los ejes fundamentales de la creatividad para los niños, va a ser muy difícil mantener un movimiento coral importante como existe en otros países de Europa. 

Las nuevas generaciones crecen viendo concursos musicales en la televisión como Operación Triunfo, Tú sí que vales o Eurovisión. ¿Cuál es su opinión respecto a la exposición en la infancia ante estos contenidos?
Yo soy bastante crítico. La competencia que se crea al dejar solo al mejor es muy negativo y, por supuesto, más en los niños. Además, si observamos con detenimiento los concursos, todos son como fábricas de canto en el mismo estilo, todos suenan igual, todos son imitativos unos con otros. Es una escuela homogénea que no permite sacar la personalidad de cada uno de los cantantes. Creo que ahí los maestros están muy enfocados hacia lo comercial y esto es muy negativo porque lo importante de cualquier actividad artística es desarrollar la personalidad de cada uno de los cantantes. 

«La música coral no es estática, no es solo un producto de la voz, del sonido, sino que también es danza, representación, teatro…»

Otra gran faceta musical suya es la de director. ¿Cómo la compagina con la composición?
He tenido experiencias con distintos coros, pero siempre han sido coros que me han facilitado un fin de semana o 15 días para montar un programa, con lo cual siempre han sido experiencias esporádicas, aunque muy interesantes todas. O sea, que no ha sido una rivalidad entre las dos actividades. 

No se pierde un concierto de…
Siempre que puedo asisto a conciertos, especialmente conciertos corales. Y no solo a conciertos de coros afamados, sino también de coros que están iniciándose. Aprendo mucho porque analizo las dificultades que tiene un coro en interpretar una obra. Todo esto enriquece mi manera de componer. Me llama la atención que veo muy pocos directores y muy pocos cantantes en los conciertos de coros.
Incluso asistir a un ensayo es una actividad enriquecedora. Siempre aconsejo a los directores y a los cantantes que vayan a los conciertos, que escuchen mucha música, que comparen. Hace falta en el mundo coral, en general, que haya más elementos de ida y vuelta, de aprendizaje. 

Un sueño musical por cumplir.
Tengo uno concretamente ahora, que es un proyecto con el que llevo desde que comenzó la problemática de los inmigrantes que mueren en el mar buscando una vida mejor, queriendo llegar a Europa. Es una cantata que estoy escribiendo llamada Fronteras de agua, sobre la poesía de un querido amigo y poeta de Canarias. 𝄂

por María Sendino
MUNDO CORAL Nº II